domingo, 27 de noviembre de 2016

Texto Manuel Vicent: EL VIENTO

  1. Tema: La culpa de los problemas de hoy en día.
  2. Resumen: En este texto, el autor nos habla de las banderas tibetanas, las cuales, se usan para escribir en ellas preguntas y plegarias que el viento se encarga de llevar hacia las fuerzas misteriosas, que las responden y el viento las trae cuando cambia de dirección. Mediante esta explicación el autor nos dice que las respuestas a quien tiene la culpa de los problemas de hoy en día como la corrupción o los bombardeos en Alepo las traerá el viento cuando cambie de dirección.
  3. Partes del texto:
Introducción: Las banderas tibetanas de oración son unas telas de colores engarzadas a una soga o a un mástil que flamean constantemente al viento desde los tejados de casas, las cimas de los montes y explanadas de los templos. En esas telas los budistas depositan toda clase de sueños, promesas y preguntas en forma de plegarias, que el viento se encarga de expandir por el espacio hasta regiones ignotas donde habitan las fuerzas misteriosas que han sido invocadas. Paz, fortuna, salud, belleza, armonía son las constantes del corazón de los mortales. Después, el viento, cuando cambia de dirección, devuelve las plegarias, unas veces atendidas, otras desechadas, como respuestas del destino.”
Cuerpo argumentativo:  “Las banderas tibetanas de oración están ya penetrando en nuestra cultura. Comienzan a verse flamear en el aire contaminado de nuestras ciudades y, aunque el viento aquí no sea tan puro como el de las altas montañas del Tíbet, puede llevarse también nuestros sueños, plegarias y estas preguntas hasta el pie de nuestros dioses. ¿Cuándo aceptaremos que la máxima corrupción consiste en haber votado y en seguir votando, pese a todo, a los políticos corruptos? La respuesta la traerá el viento. ¿Cuándo aceptaremos que somos nosotros los que nos ahogamos en el mar frente a las costas de Europa junto con los inmigrantes desesperados? La respuesta la traerá el viento. ¿Cuándo aceptaremos que ningún armamento es inocente y somos nosotros los que bombardeamos hospitales, familias, niños en Alepo? La respuesta la traerá el viento. Las banderas de oración se llevan con el viento nuestros sueños de armonía y fortuna sobre la ponzoña de la corrupción, sobre la sangre de la guerra, sobre todos los náufragos que ya forman parte del paisaje de nuestra cultura.”
Conclusión: “La respuesta, amigos, como canta Bob Dylan, está flotando en el viento, pero no por eso dejamos de ser culpables.”


4)  COMENTARIO CRÍTICO:
Son muchas las preguntas que nos hacemos hoy en dia y a las que no les encontramos explicación,aunque realmente siempre la hay,solo que la mayoría de las veces las evitamos para no darnos cuenta de que todo pasa por culpa de algo y esa culpa puede ser nuestra en gran parte de las ocasiones.

Tenemos una costumbre muy fea,por lo general tendemos a quejarnos de todo a lo que se le pueda sacar punta, pero más feo es aún cuando nos quejamos y no hacemos nada por ello.
Somos expertos en poner excusas para hacer ver que no podemos actuar, pero el problema no es que lo usemos como excusa para los demás, sino que lo hagamos para calmar nuestra conciencia y no tener que estrujarnos los sesos.
Las pegas que ponemos para evitar mover un dedo,suelen ser, la falta de tiempo, de medios, de dinero,o incluso que la culpa no es nuestra.
La verdad es que, indirecta o directamente, siempre hay un poco de culpa en nosotros, ¿Cuántas veces hemos oído quejas del gobierno, del mismo que no tenemos, o simplemente de lo mal que regenta el país? En cambio el dia de las primeras elecciones aún con todo el escándalo y descontento hacia el gobierno formado por el Partido Popular, este volvió a salir como el más votado. Sinceramente no me lo explico, nos quejamos pero mejor miramos a otro lado y seguimos a lo nuestro.

Ir a lo nuestro,otro gran defecto entre nuestras costumbres,preferimos no sentirnos culpables mirando hacía otro lado auto- convencidos de que no podemos hacer nada actuando de forma egoísta sin tener un poco de empatía, sin ponernos en el lugar de otros. Es muy triste que el ser humano haya sido dotado de empatía para luego perderla de esta forma tan caprichosa y cómoda para nosotros, y es que no nos paramos a pensar que el mismo hecho de que al chaval de al lado nuestra le hayan robado la cartera, nos puede pasar mañana a nosotros, la vida da muchas vueltas y nunca se sabe lo que el siguiente giro nos deparará. Una vez más hemos evitado actuar, puede parecernos que no podríamos haber hecho nada por ayudarle,pero realmente aunque solo fuera un grito de ‘’al ladrón’’ , solo eso podría haber ayudado a pararle.

Las banderas tibetanas,unos trocitos de tela muy monos para decorar que se han puesto de moda entrando fuerte en nuestra cultura, pero personalmente con todo el respeto a la cultura oriental, me atrevo a decir que no son mas que una excusa más para mirar hacia otro lado mientras esperamos a que la fuerza nos de la respuesta a nuestros problemas evitando tomar nuestras propias decisiones siendo conscientes de ello.

Aunque también es verdad que el mirar para otro lado nos ayuda a tomar ciertas decisiones, no muy acertadas para mi gusto. Hemos elegido luchar contra el terrorismo con armas, innumerables personas pierden sus vidas en Alepo,en Siria,en Turquía, por la culpa de los terroristas, claro que eso mismo es la excusa que nos ponemos para convencernos de que no podemos hacer nada más por esos ciudadanos que el bombardear las zonas con radicales. Esta es una excusa inválida, no solo los terroristas matan a gente inocente con derecho a la vida, cada vez que bombardeamos una zona con un foco yihadista miles de personas mueren y sí,tristemente por nuestra culpa. Es entonces cuando la frase de un mal menor justifica el fin de otro mayor deja de tener sentido, al igual que las vidas de todos aquellos que ya no están. Es entonces cuando pasamos a matar a gente porque mata a gente, y cuando obviamos la realidad esperando a que una diminuta bandera de colores nos diga qué hacer.


Al fin y al cabo siempre nos acaba quedando lo mismo, supuestas pero inexistentes ganas de actuar y abundante esperanza de que alguien que si reconozca su culpa llegue para cambiar lo que preferimos ocultarnos en nuestras relajadas conciencias, guiadas por fuerzas divinas y sabias a la espera de que estas tomen las decisiones por nosotros.

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